¿Lo he soñado?

La realidad copia a los sueños. Gabriel García Márquez.

Nada hay tan novelesco como la realidad.
Advertencia de la película EL CLAVO.

03 abril 2014

FLANDES, en busca de los canales de Brujas.



Cuando leemos una novela comenzamos un nuevo sendero vital.
Algunos narradores se visten de protagonistas y nos encierran en un escenario
con decorados figurados y con personajes reales.

La realidad se convierte en ficción y un personaje histórico o un suceso real
se vuelve dudoso o distinto.

Marcel Proust en su maravillosa En busca del tiempo perdido se hizo
protagonista de su narración, combinando ficción y relato biográfico. Lo hizo
de un modo imperceptible, con la máxima sutileza para que que la imaginación
de los lectores se impregne de realidad o se barnice de fantasía.

























Hace algo más de dos años la lectura de una perla, real o autobiográfica, me
deparó una estimulante sorpresa. Se trata de "DIARIO DE UN HOMBRE DE ÉXITO", de
Ernest Dowson. La historia que cuenta es sumamente evocadora y así ha sido
objeto de inspiración cinematográfica en "Lo que el viento se llevó", o en
"Su único pecado" de King Vidor. También ha evocado algunas canciones de
Cole Porter y a genios como Jorge Luis Borges o Alan Moore.

Al terminar la deliciosa y brevísima novela, se puede disfrutar en algo menos
de media hora, sentía un deseo irrefrenable por conocer Brujas. Imaginar la
desventura o la nostalgia del protagonista me trasladó a la época en que se
desarrolla la historia, viajar al siglo XIX y al romanticismo se convirtió en
un viaje anhelado.

La obra reúne la mueca irónica de confundir realidad y ficción en un autor
admirado en su época y desdichado en su vida cotidiana.
El viaje a Brujas ya ha comenzado. Canales, fachadas rojizas, una ciudad medieval
cuyo esplendor, en el siglo XI, casi enrojeció a París.